José Luis's profileEl club de los poetas mu...PhotosBlogListsMore Tools Help

Blog


    July 25

    Cazador de Sueños

     

    No duermo. No me hace falta. Duermo sin dormir desde hace demasiado, y sueño en cosas irrelevantes, quizá porque no duermo… quizá porque los sueños se han olvidado de mí.

    Mis sueños se han convertido en barcos de papel, que navegan sin rumbo hacia donde la corriente ha preparado un destino, hacia donde el agua se hace mar y la mirada horizonte. Son de papel. Sin resistencia, sin ímpetu, renegados de una vida sin rumbo y a una muerte silenciosa, árida sin poco qué contar en una charla de café. Las gotas del rocío son suficientes para que los hagan caer por su mismo peso y no necesitan de llovizna tardía de verano para acogerse pedir un último deseo por tener ese ahogamiento del que no sabe nadar.

    Es triste.

    Es triste ver cómo tu imaginación yace en un cubo lleno de papeles amarillentos por el paso del tiempo con tinta ilegible que nacieron un día aciago y no supieron sobrevivir. Ver como la historia que escribiste, la foto que tomaste, el suspiro que respiraste se lo lleva alguien vestido de negro, sin mirada, sin corazón con aires de eso que algunos llaman muerte y muchos desesperación.

    Mis sueños han encontrado tierra y hueco para dejar de respirar… y me encantaría salir ahí fuera y prometerle al futuro que volveré a escribir en servilletas, a regalar mi sonrisa a cualquier brisa que mueva mis sentidos, que intentaré sentir donde hay vacío que buscaré una razón para afrontar mis desafíos…  pero él lo sabe, somos amigos, que no lo haré. Hoy no; tenía una razón, y se ha ido.

    Todo cambia, todo se apaga, todo vuelve a un estado de equilibrio latente del que aún no sabes la fórmula y no entiendes cómo hacerlo ceder hacia dónde te gustaría verlo caer. No hay victorias, sólo una derrota que lleva tu nombre, una lágrima que se mece que mira hacia atrás buscando el augurio de una última oportunidad. No la hay… ya no.

    Ya no amanece…  la noche me despierta y me explica en un susurro que me invita a pasarme una eternidad a su lado, mirando estrellas que no lograré coger… observando como la Luna suspira por un Sol que nunca llegará a nacer. Me guiña un ojo, y sonríe, a sabiendas que ya me tiene, porque mi alma no admite compañeras de viaje, porque sabe que la soledad es mi sino, y la tristeza, mi destino. Aguarda una sonrisa, en el centro de mi pecho, que lo ve todo…  tatuada con un pedazo de mis antiguos sueños, pegados desde hace poco en ese álbum que se llama presente… esperando su momento. Un momento que no llega, y menos… hoy.

    No ha sido un gran día. He perdido demasiado como para que un optimismo defenestrado, aflore entre tanta mala hierba. No recordaré este día. No quiero y no me apetece. Vendrán días mejores, vendrá el viento de nuevo algún día a recordarme que el rayo de luz que iluminó ese jardín, aquella noche, para decirme que era para siempre, para que jamás me sintiera solo. El tiempo no curará esta herida, porque sangra desde hace demasiado.  El tiempo no me ayudará esta vez, como tantas otras. Si te preguntas, te ha pasado algo? Yo responderé, que no, porque la negación es lo más cercano a la nada, que he conocido.

    Sigo siendo el de siempre… sigo malbaratando días, oportunidades y demás. Pero una parte de mí sigue conmigo, ha vuelto…  y no me hace sonreír, porque no sé exactamente que parte de mí es la que ha vuelto… quizá la que escribe demasiado y habla poco. No lo sé… como tantas otras cosas, a las que no encuentro explicación.

     

    Hacía tiempo que no escribía, residía entre retazos de una felicidad indemne… quizá no escribiese porque tenía razones para no hacerlo, o demasiadas y agotados estaban mis pensamientos de enarbolarse en sí mismos para garabatear cuadros sin forma ni volumen… sólo con ansiedad y rabia. Quizás… no lo sé. Abandonado y deshecho, siendo un cazador de sueños, me debo.